viernes, 30 de enero de 2009

El mundo de los micros escolares

El bus del colegio siempre ha sido importante en mi vida, recuerdo de niña al señor del bigote que escuchaba Señora, el vallenato que canté en el karaoke de fin de año en La Emisora. Hoy, las niñas del colegio donde trabajo como ruta 36 aman a la mega, que está prohibida y escuchamos a escondidas en un convenio un poco charro e inconfesable en realidad.
El recorrido me encanta y los nombres don Álvaro y don Hugo, se me vienen a la cabeza una que otra vez, por el tema del tráfico y el recorrido de la ruta escolar, ésta es algo distinta a las que llevaba entonces, pero esas me enseñaron un poco millones de cosas acerca de cómo hacer las cosas hoy.
Mis compañeros de gremio, a una semana de conocerlos, han sido muy amables, solidarios y buena gente, éste colegio y sus relaciones es un mundo por explorar, color de rosa, entre LAURA ALCIRA, nombre oficial del vehículo y el video de la rumba segura, que sigue por ahí dando lora.

Casi la una del sábado, después de un viernes que empezó a las 3:00 meditando adormilada, paseando a Sat a las 4 y haciendo ruta de 5:00 am a 4:30 pm, pasando por el consultorio, que se cambia de sede a una más bonita, y del cual no quiero desprenderme, un cerro de muebles en el ascensor y ahora en la sala, que debo levantar mañana...

Empecé pensando en microbuses y terminé contando un día lleno de aventuras, en que el mundo de la pequeña habitación empieza a cobrar vida (algo que probablemente sólo yo me entiendo). Un beso para ti, ángel mío, un cerro gris y montañoso frente a mi, en un viernes que no se ha acabado aún a la 1:13, escuchando el MAMBO 5.

Es viernes y estoy en casa.

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